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Nuestra Situación

California ha tenido problemas fiscales en forma continua desde el año 2000. Cada año, a pesar de la retórica proveniente de todos lados, la Legislatura y el gobernador han balanceado eventualmente el presupuesto y seguido adelante. A diferencia de lo acontecido en años anteriores, California no puede seguir dependiendo de soluciones fáciles y de corto plazo, y a cambio debe enfocarse en una solución que trate las profundas fallas dentro del mismo proceso del presupuesto.

Nuestro ciclo crónico de vacas gordas y flacas esta enraizado en un singular problema: los californianos creen en su gobierno y desean que este tenga el financiamiento adecuado – tanto así que repetidamente han votado por leyes o enmiendas constitucionales que garantizan la financiación de programas como la educación o el transporte. A la misma vez, el sistema de recursos del estado es anticuado y volátil. Por ejemplo, depende fuertemente del ingreso a la renta, entonces las penurias de un receso económico tiene un efecto devastador en los recursos del estado. Esto necesita cambiarse.

A pesar de la insistencia del gobernador y los legisladores republicanos, los recortes y topes de gasto por si solo no arreglaran nada. Como un hecho, muchos de los servicios del estado ya han sido reducidos al mínimo. El seguro social suplementario y los ajustes al costo de la vida (COLAs) han sido retrasados o suspendidos. En estos momentos California gasta menos en asistencia pública: por los últimos 10 años el número de personas inscritas en estos programas ha bajado en un 50%. El transporte público tuvo una reducción de $1,300 millones de dólares en el presupuesto del año fiscal 2007-08.

Otras prioridades del estado han tenido un modesto crecimiento, si es que han tenido alguno. La educación primaria es solamente financiada en su expresión mínima por la Proposición 98 – alrededor del 40% del fondo general. Los fondos para la educación superior, ha sido substancialmente compensado con el incremento de la matricula estudiantil, lo cual solamente tuvo un aumento gracias al gran número de estudiantes inscritos, mientras que los fondos para el cuidado medico ha tenido un aumento moderado para reflejar el incremento en el número de casos, los requisitos federales y aumento de tarifas.

Los legisladores republicanos se han dedicado a hacerle creer que los gastos del estado han aumentado mas allá de lo que tenemos para gastar. Esta forma miope de mirar el tema no solamente es incorrecta si no que es descaradamente engañosa.

Si embargo a la luz de esto, el gobernador incluso propone más recortes: a nuestras escuelas, seguridad pública, y a nuestros ciudadanos más vulnerables

Pero con un déficit fiscal de esta magnitud, aunque cada universidad pública sea clausurada, cada paciente del Medi-Cal sea expulsado de su asilo de ancianos, y cada programa de nutrición estatal para los niños sea acorralado—todavía tendríamos una brecha que cerrar en este presupuesto. Entonces, el gobernador fue acertado en declarar una emergencia fiscal—pero esto es solamente el comienzo de una conversación para reformar el proceso del presupuesto de California.

Nosotros necesitamos abordar el tema del presupuesto de este año de una forma bipartidaria y balanceada para que esto conlleve a los gastos de largo plazo y los recursos a un plano balanceado. Un presupuesto justo para California puede ser alcanzado al preguntar y responder las siguientes preguntas:

  • ¿Qué reducciones permanentes del presupuesto deben ser consideradas?
  • ¿Cómo los recursos tributarios pueden ser estabilizados para evitar los ciclos de las vacas gordas y flacas?

  • ¿Qué franquicias tributarias pueden ser eliminadas y que no produzcan un efecto negativo en la economía?

  • ¿Podemos identificar los recursos que entran por una sola vez y dedicarlos a gastos de una sola vez o ponerlos en un fondo de reserva del presupuesto?